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Autoestima

Autoestima

La autoestima es la base que sostiene la personalidad, pues influye en el valor que cada uno percibe de sí mismo. Los líderes se caracterizan por tener alta autoestima, pero también debe ser la característica más importante de los empleados.

A continuación se definirá qué es, cómo se refleja en un buen líder y cómo se puede trabajar en ella en la vida diaria.

 ¿Qué es la autoestima?

es el concepto que una persona tiene de sí mismo, incluyendo sus capacidades, habilidades, aptitudes e incompetencias; se forma por medio de las experiencias de vida, las relaciones con los demás y la autoimagen. Los psicólogos consideran que las personas pueden tener una autoestima alta o baja, aquellos que tienen alta autoestima son más seguros de sí mismos, más independientes y más capaces de tomar mejores decisiones para sí mismos y para los demás. Los individuos con baja autoestima son inseguros, necesitan la aprobación de los demás, valoran poco sus logros y le dan mucha importancia a sus fracasos.

¿Cómo se refleja la autoestima  en un líder?

Un líder con autoestima sana busca que sus colegas y empleados exploten sus habilidades para mejorar en todos los ámbitos de su vida, incentiva la creatividad y la innovación en la empresa; además, un líder con alta autoestima será capaz de tomar decisiones importantes de manera responsable porque está seguro de la corrección del análisis que se realizó antes de tomar esas decisiones.

Los líderes con baja autoestima, por otra parte, intentan reafirmarse a sí mismos por medio de acciones negativas para la empresa, por ejemplo, tratando mal a los empleados o haciéndoles sentir que su trabajo es insuficiente; asimismo, sienten temor de plantearse nuevos retos, por lo que el crecimiento de la empresa se ve mermado.

¿Cómo aplicar la autoestima en la vida diaria?

Hay algunas actitudes que se pueden adoptar en la vida diaria para fomentar una autoestima sana, por ejemplo:

  • Tener una visión positiva y realista de las habilidades de sí mismo
  • No valorarse a través de la comparación con los demás, sino en función de los éxitos y fracasos propios
  • Aceptar las situaciones de fracaso, aprender de ellas y volver a realizar esas tareas
  • Tener dominio de sí mismo, lo cual implica saber manifestar los sentimientos y emociones de la mejor manera
  • Aceptarse a sí mismo, incluyendo las diferencias y similitudes con los demás.

Cabe mencionar que es importante cuidar no tener una autoestima ni muy alta, ni muy baja. La autoestima demasiada alta provoca que las personas tomen riesgos muy altos, pues sienten que no pueden fracasar en ningún momento; en cambio, los individuos con autoestima muy baja pueden sufrir de depresión, falta de relaciones sociales y problemas de salud mental.

Por ello, la opción ideal es una autoestima equilibrada, quien la tenga tomará las mejores decisiones y tendrá relaciones interpersonales sanas, ayudando al crecimiento de la empresa y a tener un mejor ambiente laboral.